sábado, julio 29, 2006

Vivir en Comunidad

Un día cualquiera en la Comunidad de San Francisco es similar a todas los agetreos cotidianos que embargan a todo pueblo. El trabajo diario empieza desde tempano. Los pescadores arreglan sus redes, las mujeres en sus casas atienden a los chicos mientras van cosiendo sus telares o fabricando cerámicas.


La agricultura es incipiente y recién se está implantando en la comunidad. La pesca y artesanía siempre fueron las actividades primordiales de este y otros pueblos nativos. Sin embargo, la necesidad alimentaria y la improductividad de grandes hectáreas de tierras está fomentando la siembra de productos amazónicos. Frutas como piñas, plátanos y naranjas; tubérculos como la yuca o mandioca son los principales recursos infaltables en la comida diaria de la gente y se está sembrando para no adquirir a otros mercados. La agricultura es de subsistencia y carece de tecnología.

Cerámicas shipibas y su reemplazo
Pero la labor que más destaca es la cerámica y téjido. Toda la comunidad es como un taller. En la mayoría de casas, se elabora artesanía para la venta a los turistas y exportación, generando ingresos importantes para sus economías.
Sin embargo, la producción artesanal se ha limitado a lo comercial. Ya nadie produce cerámicas para el consumo diario. Las vasijas de barro han sido reemplazados por los vasos y platos de plástico. Las ollas origianles ya no existen y se implantó la vasija de acero. Estas cerámicas es solo un producto decorativo, su utilidad se redujo a la comercialización.
Esto es una contradicción muy grande, pues en un pueblo productor de cerámicas, se recurre al plástico por lo barato y durable que es. Es una lástima que las mujeres ya no fabriquen sus vasijas de barro para uso cotidiano

Sobre los tejidos, las telas las adquieren en el mercado. Lo barato de la producción textil en el mundo ha afectado dicha actividad en quienes viven de ello. Ahora es más fácil comprar una tela a bajo costo, que elaborarla uno mismo. La comididad trae consigo la pérdida cultural.
En las telas se dibujan las clásicos líneas shipibas que ya mencionamos en otros capítulos. Muchos son bordados con hilos, otros prefieren tintes naturales. Pero al final, el resultado son tapices bastante bonitos y crean un estilo muy marcado y original. Tal vez, el impulso de programas para la producción de algodón y telas, y la enseñanza sobre el valor del trabajo humano en cada pieza, ayudaría a rescatar lo que estamos perdiendo.
Fernando Vilchez Santisteban

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